Hoy estaba leyendo un artículo que hablaba de por qué Dios permite que pasen cosas malas en el mundo y por qué no hace nada. Esto me ha hecho recordar un cuento que oí hace algún tiempo y que me gustaría mucho que conocieran.
Se lo cuento mas o menos como me lo contaron a mi:

Un hombre rico, caminaba en una noche de invierno fría, oscura y helada. Caminaba bien abrigado, iba hacía su casa con ganas de entrar en calor y quitarse de encima ese frío insoportable. Llegando a la puerta de su casa vió un niño acurrucado en el suelo, tembloroso, tapado sólo con unos cartones. El niño estaba sucio y al parecer no tenía dónde pasar la noche.
El hombre se metió en su casa muy enfadado tras ver a ese niño. Enfadado con el mundo y ante todo con Dios, gritaba enfurecido a Dios: "¡¡Cómo puedes permitir esto, ¿Es que acaso te damos igual?, siendo tu todopoderoso no haces nada y permites estas cosas, ¿Por qué no haces algo si es que existes y nos amas?!!".
Al rato este hombre oyó una voz que le dijo: "Sí que he hecho algo por ese niño, te he hecho a tí".